Diario de traducción

Cuaderno de campo

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Antes de OneNote :-)

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Esta página corresponde al cuaderno de documentación de Historia de la violación, de Georges Vigarello, publicada por Cátedra en 1999. Lo estuve traduciendo a lo largo de 1998.

En el mismo cuaderno, había:

  • Unos apuntes sobre derecho del Antiguo Régimen en Francia, especialmente vocabulario sobre jueces, tribunales y auxiliares de la justicia (en francés). Sin fuente.
  • Una lista de 20 palabras (procedente quizá de una lluvia de ideas, de algún texto o de un diccionario de sinónimos) pertenecientes al campo semántico de la violación.
  • Unos apuntes sobre tipos de penas, tomados del código penal español, supongo.
  • Una lista de unas 100 palabras y expresiones extraídas de Adulterio, sexo y violencia en la Castilla Medieval, de Ricardo Córdoba de la Llave (Madrid: UNED, 1994).
  • Una lista en castellano de nombres de oficios (unos 40), sin fuente.
  • Una página de apuntes tomados de El proceso de Macanaz, de Carmen Martín Gaite (en general, vocabulario procesal).
  • Una lista de dos páginas de equivalencias francés-español.
  • Una bibliografía de tres páginas, en la que se incluyen todos los libros aquí citados. No me acuerdo de si los consulté todos, pero supongo que no.
  • Una lista de vocabulario procesal tomado de ley española de Enjuiciamiento Criminal (unos 80 términos).
  • Páginas sueltas (y bastante desordenadas) de apuntes sobre diversos temas y procedentes de diversas fuente en español o francés, como la página que se reproduce aquí.
  • Una página con bibliografía y notas de lectura sobre medicina forense.

En total, unas cincuenta páginas A5.

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Una mañana en la Biblioteca Nacional

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Fue en 2000 y estaba traduciendo Por una historia cultural del arte moderno: de David a Cézanne, de Pierre Daix (curioso: tanto esfuerzo y resulta que en la ficha de Dialnet el libro se ha traducido solo…).

Me acuerdo perfectamente de que estaba buscando algunos de los textos que aparecen en los grabados de Goya, en su versión española original, y también algunas citas de cartas. Están hasta las signaturas. Los encontré todos gracias a la rigurosísima edición de Ángel Canellas de los documentos que Goya dejó a su muerte, cuya referencia manuscrita se puede ver en la imagen, que ahora mismo ya es posible  consultar moviendo solo un dedo aquí, gracias a la Institución Fernando el Católico de Zaragoza, que tiene un fondo riquísimo de publicaciones digitales relacionadas con temas aragoneses.

Así cambia el mundo…

Ahora, viendo las signaturas, empiezo a dudar de si estaba en la Biblioteca Nacional o en Medinaceli, en la antigua Biblioteca de Humanidades del CSIC, que ya no existe como tal.

Lecturas digitales: Instapaper

Instapaper es el sistema que he utilizado hasta hace muy poco para guardar mis lecturas y pasarlas al libro electrónico. Si  lo he dejado de usar es por una razón muy concreta: cuando tropieza con un blog de formato complicado (quizá porque no está muy bien construido, da sistemáticamente error.

Eso no sería un problema si dos o tres de los blogs que más me gusta leer no estuvieran en esa situación. Así que ya casi no lo uso, pero no deja de ser una buena herramienta.

Por lo demás, tiene todas las ventajas: botón para enviar artículos desde Google Reader, desde el navegador o desde múltiples aplicaciones móviles y botón para crear un libro en formato pdf, epub o mobi con los veinte primeros artículos seleccionados.

Hay bastantes herramientas que crean instantáneamente un epub a partir de una página web, o que crean un mobi y lo envían al Kindle. Instapaper, al igual que Readability, tiene la ventaja de que puede crear un libro con varios artículos dentro, algo indispensable a nada que para nosotros sea un hábito utilizar el lector para leer artículos: un libro por artículo se convierte enseguida en una olla a presión imposible de controlar.

Tiene otra ventaja adicional: a través del complemento Instascriber permite suscribirse directamente a un blog y añadir automáticamente todas las entradas a medida que se publican.

Como ocurre con frecuencia, la aplicación iOS está especialmente cuidada: hace muchas cosas que no se pueden hacer desde el navegador. La aplicación oficial para Android acaba de salir.

Instapaper es un canal ifttt y la lista de lecturas es un canal RSS al que pueden suscribirse otras personas.

Lecturas digitales: Readlists

Tenía preparada una entrada con un montón de herramientas para pasar artículos desde el navegador al libro electrónico, pero la verdad es que ha saltado por los aires porque hace un par de semanas descubrí Readlists.

Readlists es una herramienta creada por el equipo de Readability, una herramienta fantástica que permite dar con un solo clic formato agradable y legible a un artículo tomado de un blog o de un periódico (la entrada correspondiente).

imageCon Readlists dan un paso más, pues también podemos exportar esa lista de artículos a distintos formatos. De esta forma obtenemos un archivo epub o mobi que podemos transferir directamente a nuestro lector o enviar por correo electrónico, a los dispositivos que lo permiten o a cualquier otra dirección de correo.

Todavía le faltan algunos detalles: haría falta enlazar manual y automáticamente Readability y Readlists, todavía no están listos los botones y aplicaciones para navegadores, sería ideal poder crear suscripciones automáticas (una especie de Google Reader en epub). Todo llegará, porque no tienen ni un mes de vida.

En cambio, tiene la asombrosa capacidad de Readability para identificar y aislar un artículo incluso cuando la web no está muy bien construida: siempre lo consigue, nunca da error, algo relativamente frecuente con Instapaper, que sería, por así decirlo, la competencia (y que también tiene sus virtudes…).

Una vez creada una lista, también podemos compartirla o añadirla a un blog. Esto último abre perspectivas infinitas en cuanto a recomendaciones, listas temáticas o lecturas compartidas, pues cada lista dispone de un vínculo propio para compartir y se puede incrustar en cualquier sitio.

PD: Dedicaré no obstante una entrada a las otras opciones, por mí que no quede Sonrisa

Lecturas digitales: Readability

Una de las herramientas que más utilizo para organizar la lectura de artículos de revistas, periódicos y blogs es Readability.

Es un instrumento que aísla dentro de una web determinada (de un blog, por ejemplo) el texto del artículo y lo presenta en un formato agradable y fácilmente legible.

Para añadir artículos, podemos utilizar distintas apps y botones que Readability pone a nuestra disposición, tanto para el navegador como para el móvil o la tableta.

La aplicación tiene algunas opciones que nos permiten cambiar el tipo de letra, organizar los artículos, compartirlos por distintos canales y también enviarlos a un kindle por correo electrónico.

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En las dos imágenes podemos comparar la comodidad de lectura entre la web y Readability.

Podemos hacer muchas cosas con nuestra lista de lecturas, pues es un hilo RSS: reenviarla al soporte en el que prefiramos leer (por ejemplo una tableta o un lector), compartirla, añadirla a nuestro blog, someterla a distintos tratamientos: con ifttt (Readability es un canal ifttt), o con Readlists, la última joya del equipo Readability, todavía en construcción, pero que promete mucho.

Este tipo de recursos tiene varias ventajas importantes:

  1. Podemos marcar al vuelo lecturas para más tarde, sin tener que interrumpir nuestro flujo de trabajo.
  2. Podemos leer con mucha más comodidad y de forma más ergonómica.
  3. Podemos manipular nuestra lista de lecturas y adaptarla a nuestros hábitos y necesidades.

Hay otras herramientas similares, en mi opinión menos trabajadas para la lectura, pero que se pueden aprovechar para otros tipos de recopilaciones: Instapaper y Pocket (antiguamente Read it Later). Por ejemplo, yo utilizo esta última para todo lo relacionado con la informática, porque su sistema de clasificación es mejor (¡tiene etiquetas!).

#opendata para la RAE

A raíz de una conversación reciente en Twitter, he estado leyendo las condiciones de uso de los diccionarios de la RAE, que se pueden encontrar aquí y que dicen entre otras cosas (ya me la voy a ganar por citar ilegalmente):

Con el propósito de evitar prácticas desleales así como de proteger los legítimos derechos de propiedad industrial e intelectual de la RAE, queda prohibida la introducción de enlaces que faciliten el acceso directo a cualquiera de los contenidos de los sitios web de la RAE, salvo en el caso de que se utilicen los procedimientos que la RAE implemente para ello, bien sea por medio de botones integrables en el navegador o de otro tipo de recursos de software.

En un momento en que todas las administraciones, en todos los países del mundo, están reflexionando sobre cómo favorecer la libre explotación de sus datos, considerados del dominio público, por parte de otros operadores, encontrarse algo así es como volver de repente a la prehistoria de la sociedad de la información.

Y esto no es cosa de internautas, perroflautas y gente de mal vivir: los museos, las universidades, los centros de investigación, los gobiernos están abriendo sus datos en todos los países como parte de un proceso internacional de libre circulación de la información.

En España tenemos desde el año pasado un Real Decreto sobre apertura de datos públicos, así como un catálogo de información pública de la administración del Estado. Que el estatuto jurídico de la RAE sea un tanto particular no tiene por qué impedir que sus obras formen parte de este conglomerado, siempre que exista la voluntad política de que así sea. Si lo puede hacer la Oficina Española de Patentes y Marcas, ¿por qué no lo va a poder hacer la RAE?

 

Algunas páginas web para entender #opendata

  • Proyectos de la Open Knowdledge Foundation
  • Aporta (portal del Gobierno de España sobre la reutilización de los datos en el sector público)
  • Recomendación de la OCDE para el mejor acceso y el uso efectivo de la información pública
  • Directiva 2003/98/CE del Parlamento Europeo y del Consejo, de 17 de noviembre de 2003, relativa a la reutilización de la información del sector público
  • Decálogo de buenas prácticas para la apertura de datos
  • Portal de la Unión Europea sobre apertura de datos

#raeopendata

(Muchas gracias a @inakiogallar por ponerme sobre la pista)

Legislación

Estoy ordenando y actualizando mi base de datos de textos legislativos.

Obviamente, no le voy a dar a los textos el mismo uso que les daría un abogado, así que los elijo por su «productividad terminológica». Al final, he decidido dejar los siguientes:

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imageEn función de mis necesidades, iré añadiendo nuevos textos.

Los utilizo como corpus con el buscador avanzado de Acrobat Reader (buscar en todos los pdf de una carpeta determinada), bien para conocer la extensión del uso de un término, bien para precisarla. Por ejemplo, para determinar que «crimen» no es un término jurídico en español, o en qué contextos podemos usar «oponible»

Tengo una base similar con textos franceses.

OneNote–Primeros pasos

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He decidido empezar a probar como sistema de archivo de referencias OneNote, el programa misterioso que viene con Office.

De momento el experimento va muy bien. A medida que voy buscando y encontrando información, simplemente la copio y la pego en fichas (que se pueden jerarquizar y ordenar a voluntad) incluidas en secciones, que a su vez forman parte de cuadernos.

Me parece un sistema muy flexible y el buscador tiene muy buena pinta. Además tiene etiquetas, y las que están prediseñadas me gustan mucho (tengo que confesar que soy una fan…)

Si me funciona bien, me parece que voy a meter aquí dentro absolutamente todo.

(gracias a MK por las pistas)

Mendeley

2012-04-19_1323Mendeley es mi herramienta favorita para la gestión de documentos en pdf.

No solo permite guardarlos bien clasificados en el ordenador, sino también abrirlos directamente (tiene un visor), subrayarlos, hacer anotaciones, etiquetarlos, crear colecciones y subcarpetas…

En Mendeley guardo exclusivamente artículos de revistas científicas, lo que me da una mínima garantía de la calidad de la documentación. Para ampliar mi colección recurro en general a Google Académico.

El buscador es estupendo y permite filtrar por carpetas. Es muy útil para verificar terminología con rapidez o para ampliar información alrededor de un término determinado.

Como es una herramienta pensada para la investigación, permite hacer muchas cosas más: preparar bibliografías, buscar y exportar referencias, manejar citas… En fin, todo lo que necesita un doctorando de pro, pero yo (que no lo soy) me conformo con lo sencillo que resulta gestionar la documentación en el ordenador.

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Biblias

Tengo una Biblia nueva para mi colección: se trata de la traducción Cantera-Iglesias de la Biblioteca de Autores Cristianos y publicada en los años setenta.

Ya ocupa su lugar junto a la Biblia de Oso, de Casiodoro de la Reina, en su versión completa de Alfaguara, traducción del siglo XVI en la que se basan las biblias protestantes posteriores (y también la más literaria y personal), la Biblia de Jerusalén, la más filológica y  mi favorita cuando se trata de textos filosóficos, y la inefable Nácar-Colunga, de los años cuarenta, la que prefiero cuando se trata de dar «color local» y la favorita del nacionalcatolicismo.

Y diréis que para qué quiere una descreída tantas biblias. Pues es que cuando me encuentro una cita (y es algo que me ocurre con mucha frecuencia) me gusta elegir con cuidado la traducción que voy a utilizar en castellano, para que encaje como un guante con mi texto.

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