Diario de traducción

Cuaderno de campo

OneNote – Conclusiones

Después de estos meses, OneNote se ha convertido en mi base de documentación.El sistema de crear cuadernos con secciones y con páginas es lo más parecido a mi sistema anterior de cuadernos de hojas archivables, mucho más agradable, no lo voy a negar (me gusta mucho escribir físicamente), pero cuyas hojas nunca estaban allí donde las necesitaba. Y fotocopiar o imprimir, recortar, pegar, es muy divertido, pareces un viajero del siglo xix, pero no es lo ideal para ir deprisa y archivar con seguridad.

Así que ya tengo muchos cuadernitos, a los que he subido fotos, mapas, esquemas, decenas de páginas de referencia, esquemas, citas de diccionarios y manuales (muchas de ellas capturadas con la webcam o con el móvil y digitalizadas por cortesía de OneNote)image

He instalado Bring to OneNote, el capturador que me recomendaba Maira aquí. También estoy muy contenta. De momento solo tengo la versión para Chrome, no estoy segura de que me haga falta usarlo en word, pero ya veremos. Lo que no hace esta extensión es aislar un artículo o un marco dentro de una web, pero eso lo hago con Clearly, que me limpia el texto antes de enviar, suprimiendo publicidad, imágenes parásitas, menús…

Lo más increíble es que estoy segura de que solo he descubierto la punta del iceberg y que se pueden hacer muchísimas cosas más que de momento ni siquiera se me han ocurrido (pero empiezan a dar vueltas por mi cabeza).

Barra de herramientas de Terminotix

Acabo de instalar la barra de herramientas de Terminotix para Word.

Las ilustraciones corresponden a la parte superior de la pantalla de word, donde se crea una nueva pestaña al instalar la plantilla que envían por correo tras solicitarla.

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Permite hacer búsquedas directas desde word en la mayor parte de las bases de datos de la ONU y en las bases de datos canadienses, así como en las bases de datos de textos bilingües. Cuenta además con algunas herramientas adicionales para el francés y para el inglés. De hecho, está específicamente diseñada para traducciones francés-inglés o viceversa, pero tiene algunas opciones de configuración que aumentan las posibilidades de incorporar el español.

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Por lo que he probado, funciona bien para las bases de datos más usuales, aunque a veces hay que cambiar los idiomas de trabajo en la pantalla que se abre. No es IWS, pero está bien.

Las instrucciones para solicitarla, aquí

J’ai testé pour vous…

La pureza de la lengua

La idea de la selección natural no se puede aplicar a las lenguas. No hay nada intrínsecamente mejor en las lenguas dominantes, las que sobreviven en detrimento de las más débiles. La dinámica de las lenguas vehiculares confirma no obstante la idea de que las especies híbridas son las más resistentes. Las grandes lenguas vehiculares están muy expuestas al mestizaje, producen pidgines con facilidad, es decir, idiomas de comunicación, híbridos, simplificados, estrictamente utilitarios y desprovistos de locutores nativos. Lo más interesante es que las grandes lenguas vehiculares ya suelen ser mestizas antes de asumir esta función. Es el caso del inglés y del suajili. El inglés procede de un dialecto germánico con aportaciones románicas importantes; actualmente es el primer idioma vehicular del mundo y lo hablan más locutores no nativos que nativos. El suajili es un idioma bantú reforzado con aproximadamente un treinta por ciento de préstamos del árabe, así como del inglés y del alemán; actualmente es una de las grandes lenguas vehiculares de África, hablada desde Kenia hasta Mozambique. Uno y otro idioma están generando ahora mismo variedades pìdginizadas, es decir, nuevos mestizajes.

Marina Yaguello, Catalogue des idées reçues sur la langue, París, Seuil 1988, pág. 58 (la traducción es mía).

Obrador de traducción

Antes

2012-09-01 19.19.58

Después

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Quien no inventa, se resigna

¿En qué estriba el problema de la terminología? Apuntado queda, me parece: quien inventa, designa, quien no inventa, se resigna. Es decir, quien no investiga ni produce nuevos conceptos, nuevos aparatos, nuevas formas de resolver problemas o de hacer más llevadera la vida diaria, no puede pretender dar nombre original a cada uno de los productos que invaden los mercados e influyen en nuestro diario vivir. Sin embargo, sí le está reservada la potestad (¡triste consuelo!) de adaptar esos nombres a sus peculiaridades lingüísticas y, una vez adaptados, de aplicarlos unívocamente a una sola cosa, a un solo concepto, a un solo procedimiento u objeto. Como corresponde a la terminología científica y técnica, que debe ser unívoca.

José Martínez de Sousa, Manual de edición y autoedición, Madrid, Pirámide 1994, pág. 13.

Dictionnaire des intraduisibles

Si tuviera que elegir mi libro favorito sobre traducción, o traductología, o como quiera que llamen a la actividad que consiste en reflexionar sobre lo que hacemos todos los días, en lugar de teclear como animalillos, yo creo que me quedaría con este, que tiene el bellísimo subtítulo de «Diccionario de intraducibles».

Es una recopilación realizada bajo la dirección de Barbara Cassin (aquí una entrevista publicada en Clarín) de todos esos términos filosóficos que van estrechamente unidos al idioma que los vio nacer (pravda, nonsense, dasein, circunstancia, logos…) que plantean, como mínimo, serios problemas a los traductores que se los encuentran por el camino.

De ahí a que sean intraducibles, va un trecho que yo no voy a recorrer, primero me tendrían que definir «intraducible», pero es una reflexión apasionante sobre las relaciones entre idioma y pensamiento, sobre el camino que siguen las ideas de un idioma a otro, sobre los límites de la traducción.

El idioma del vocabulario es el francés, pero los lemas están cada uno en su idioma y aquí se pueden encontrar algunos ejemplos de cómo funciona y una presentación.

clip_image002Como muestra, en la imagen un análisis de la relación entre el doblete ser / estar en español que pondrá los dientes largos a más de un traductor del español, de filosofía o de ambas cosas. No obstante, tampoco hay que pensar que solo vale para traducir textos filosóficos: se le puede sacar mucho partido en cualquier texto de arte, historia o ciencias políticas. Por no hablar de los textos sobre derecho.

Aquí está la ficha de Amazon. Cien euros muy bien aprovechados y fuente constante de placer para friquis.

Después de la traducción

Recién llegado y absolutamente ignaro de las lenguas del Levante, Marco Polo no podía expresarse sino con gestos: saltos, gritos de maravilla y de horror, ladridos o cantos de animales, o con objetos que iba extrayendo de su alforja: plumas de avestruz, cerbatanas, cuarzos, y disponiendo delante de sí como piezas de ajedrez. De vuelta de las misiones a que Kublai lo destinaba, el ingenioso extranjero improvisaba pantomimas que el soberano debía interpretar: una ciudad era designada por el salto de un pez que huía del pico del cormorán para caer en una red, otra ciudad por un hombre desnudo que atravesaba el fuego sin quemarse, una tercera por una calavera que apretaba entre los dientes verdes de moho una perla cándida y redonda. El Gran Kan descifraba los signos, pero el nexo entre éstos y los lugares visitados seguía siendo incierto: no sabía nunca si Marco quería representar una aventura que le había sucedido en el viaje, una hazaña del fundador de la ciudad, la profecía de un astrólogo, un acertijo o una charada para indicar un nombre. Pero por manifiesto u oscuro que fuese, todo lo que Marco mostraba tenía el poder de los emblemas, que una vez vistos no se pueden olvidar ni confundir. En la mente del Kan el imperio se reflejaba en un desierto de datos frágiles e intercambiables como granos de arena de los cuales emergían para cada ciudad y provincia las figuras evocadas por los logogrifos del veneciano.

Con el paso del tiempo, en los relatos de Marco las palabras fueron sustituyendo los objetos y los gestos: primero exclamaciones, nombres aislados, verbos a secas, después giros de frase, discursos ramificados y frondosos, metáforas y tropos. El extranjero había aprendido a hablar la lengua del emperador, o el emperador a entender la lengua del extranjero.

Pero se hubiera dicho que la comunicación entre ellos era menos feliz que antes; es cierto que las palabras servían mejor que los objetos y los gestos para catalogar las cosas más importantes de cada provincia y ciudad: monumentos, mercados, trajes, fauna y flora; sin embargo, cuando Polo empezaba a decir cómo debía ser la vida en aquellos lugares, día por día, noche tras noche, le faltaban las palabras, y poco a poco volvía a recurrir a gestos, a muecas, a miradas.

Italo Calvino Las ciudades invisibles, traducción de Aurora Bernárdez, Barcelona, Minotauro, 1983, págs. 32 y 50.

De mapas y traducciones

Es increíble cómo han cambiado las cosas para los traductores. Todavía recuerdo las mañanas de biblioteca consultando guías turísticas de ciudades remotas para tratar de comprender una lógica espacial. Ahora todo es mucho más sencillo.

Para traducir este libro, una novela policiaca que se desarrolla en la ciudad de Teherán, las distancias, los itinerarios, el espacio son fundamentales, tanto en la comprensión de lo que pasa como en la resolución del enigma.

Fue la primera vez que se me ocurrió recurrir a Google Maps para organizarme las ideas. El resultado fue este mapa, que seguro que también podrá ser útil a todos los lectores de la novela.

Desde entonces, recurro sistemáticamente a los mapas. El que estoy preparando imagepara De un país sin amor será con mucho el más complejo y el más interesante, pues el mapa es un personaje más de la novela y abarca toda Europa Central, con tentáculos que van hasta el mar de China, Sudáfrica o Israel.

Son herramientas muy sencillas, pero que facilitan mucho el trabajo y ayudan a comprender mejor (es decir, a traducir mejor).

Nota: igual que siempre me quejo de que las editoriales no pongan el nombre de los traductores en sus catálogos, tengo que decir que Alianza lo hace sistemáticamente.

(pausa)

 

Más o menos hasta septiembre…

Un lujo a su alcance

2012-06-22 12.52.09El ayuno internético hace extraños amigos…

Ahora mismo estoy en una especie de ciber municipal en un pueblo de 3.000 habitantes, rodeada de adolescentes que matan marcianos y de guiris poniéndose al día en el Facebook. Se supone que este centro está montado para que los pueblos de montaña se comuniquen con el mundo mundial y los agricultores vendan sus pepinos por el ciberespacio, pero de momento no ha asomado ninguno por aquí, así que es normal que el vacío se llene inmediatamente con algunos desheredados de la red.

He venido a mandar un Excel de 12 megas con un poco de ritmo, porque con el escaso 2G (54 Mbps en bajada; en subida prefiero no saberlo) que se suele poner a mi alcance tendría para toda la tarde. Mi pobre móvil, que cuando ve acercarse un 3G, se pone a silbar y dar volteretas, está tomándose un descanso merecido. Y yo me entrego con alegría a la multitarea: con una mano contesto mensajes a troche y moche, con la otra descargo artículos para leer después o buscar terminología, con la tercera me bajo unos cuantos podcasts, acunada por el fragor de la batalla intergaláctica.

Para que luego digan que no se puede vivir sin internet.

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