Diario de traducción

Cuaderno de campo

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Nos mudamos

 

Este blog se traslada a la dirección siguiente: http://cuadernodecampo.transdoc.es/

Es mi primera experiencia independiente con WordPress, así que espero que todo salga bien, no se me rebelen los widgets, no se pongan farrucos los plugins y la máquina no se gripe (porque no sé si sabría cómo arreglarla…).

A partir de ahora nos llamamos «Cuaderno de campo» y seguiremos contando esos detalles que hacen que traducir sea un trabajo tan maravilloso.

Para los rezagados, seguiremos duplicando en este blog las entradas durante un tiempo prudencial, pero en la casa nueva todo está reluciente y recién pintado (de naranja), con cada entrada, cada etiqueta y cada categoría en su sitio, esperando a los lectores nuevos y a los antiguos.

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Mi primer portátil

Hoy, @bernawang me ha recordado un Trujamán que escribí hace dos años, que se puede encontrar aquí y que, como es cortito, añado al final de esta entrada. Trataba de cómo el paso del tiempo había cambiado nuestra forma de trabajar y nuestra relación física con lo que traducíamos.

Al leerlo otra vez, da pavor ver lo que han cambiado las cosas desde 2010 (yo me quedé en el iPad, pero en aquel momento no pasaba de ser un juguete). Desde entonces, habría que añadir, al menos, los teléfonos móviles inteligentes (con centenares de apps totalmente mágicas), que han dado un vuelco a las relaciones entre nosotros, internet, la informática y las cosas. Por no hablar del acceso abierto a la literatura científica, del imparable proceso de digitalización y de los lectores de libros electrónicos, que han trastocado las relaciones entre analógico y digital.

El otro efecto que ha tenido la exhumación es lanzarme a buscar una foto de mi primer portátil, supongo que en un ataque de añoranza aguda.

Y aquí está el bicho: IBM Portable PC 5155. Mi segundo ordenador (el anterior era un AT) traía dos innovaciones fundamentales: el monitor naranja, en lugar del fósforo verde (una alegría para los ojos) y la segunda disquetera: en una estaba el programa y en otra, los documentos. Sin disco duro, por supuesto, no disfrutaría de un disco duro hasta mi tercer ordenador.

Y uno de los míticos teclados IBM. Nunca he vuelto a tener otro igual. Es la razón de que acumule en mi casa más de diez teclados que no me atrevo a tirar porque están sin usar, pero que arrumbo detrás de un armario porque no me devuelven aquel tacto.

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Pasa la vida

…la Lettera 22, las holandesas, el atril, el papel carbón, la IBM de bola, el típex, las fotocopias, el Commodore 64, la valiosísima colección de catálogos caducados, Amiga 500, las visitas a la farmacia para mirar el Vademécum, el María Moliner en dos tomos, los paseos en metro, 64 K de memoria RAM, la Casa del Libro, las pantallas de fósforo verde, el teclado mecánico, el Código Civil, el contestador automático, la impresora matricial, el floppy, la mesita de los diccionarios, el papel continuo, el atlas, el Amstrad PCW (y Locoscript), A:\>, los mensajeros, PC XT, las fichas en cajoncitos de madera de la Biblioteca Nacional, Word Perfect, los disquetes (12 disquetes para instalar Word), autoexec.bat, Apple II, command.com, las visitas al taller mecánico para saber cómo se llama una pieza, la guía de teléfonos, más diccionarios, MS DOS, las visitas a la ferretería para enseñarles la foto de un tornillo (a ver si hay suerte…), Amstrad PC 1512 (compatible IBM, 250.000 pesetas), el Libro de Estilo de El País, Courier 12, los macros, el virus de la pilota, Claris, más fotocopias (bastante descoloridas), C:\> (20 interminables Mb), el puerto paralelo y el puerto serie, la enciclopedia Larousse, Windows 3.1.1, el ratón (ese artefacto sin futuro…), aparcar las cabezas del disco duro, el módem (priiii, pruiit, gr, grrrrrr, pip, pip, pip), el Tetris, Compuserve, el SIMO, Mosaic, Gopher, el fax (y el papel térmico), el Duden, Telnet, la ruedecita del ratón, Netscape Navigator, Winfax, Infovía, el correo electrónico, ☺, el CD-ROM, Eurodicautom, el virus Melissa, la impresora láser, las temibles pantallas azules, el DUE en CD, el escáner, Traducción en España, Google, 404 not found, las memorias de traducción (la mochila de Trados), el efecto 2000, la banda ancha, el móvil, el SPAM, el reconocimiento de voz, la wifi, el portátil, Amazon, el DVD, Wikipedia, el USB, la traducción automática, 3G, Skype, la Blackberry, el Ipad, Worldcat, Twitter…

Y un texto. Un traductor. Una traducción.

Alicia Martorell

Los motores de búsqueda en Google Chrome

Esta entrada se publicó por primera vez en el blog «transdocblog», que cerrará una vez transferidas aquí las entradas de más interés, tras adaptarlas y actualizarlas.

En Google Chrome podemos prescindir fácilmente de almacenes de motores de búsqueda como Mycroft, porque es muy fácil crearlos sobre la marcha.

Este tipo de miniaplicaciones permite hacer búsquedas en una página determinada, utilizando Google. Es como usar la sintaxis «site», pero de forma más rápida y sencilla.

Lo primero que tenemos que hacer es dirigirnos a la página para la que queremos crear el motor. Esa página tiene que tener una caja de búsqueda, es decir, tiene que tener instalada la posibilidad de buscar en su interior. Podemos probar con la página de Dirae, que es una de las que nos será más útil:

A continuación hacemos una búsqueda cualquiera en la página. Podemos usar cualquier palabra, es solo para que Chrome detecte la sintaxis.

El paso siguiente es ir a la configuración de motores de búsqueda. La encontraremos haciendo clic derecho en la caja de búsqueda del navegador.

Veremos todos los motores que Chrome nos ha ido creando automáticamente y uno de ellos será el que vemos más abajo. Podemos borrar los que queramos, o bien editarlos.

Para cada motor, tenemos la información siguiente:

  • En la primera columna, tenemos el nombre del motor. Chrome lo pone automáticamente, pero lo podemos modificar. No es prioritario hacerlo.

  • En la segunda columna tenemos la palabra clave. No solo la podemos modificar, sino que es deseable que lo hagamos. Lo ideal es tener palabras clave cortas y fáciles de recordar. En este caso, vamos a dejar solo «dirae».

  • En la tercera columna tenemos la sintaxis de búsqueda, es decir, la forma en que Chrome va a buscar cuando recurramos a este motor. Manejando esta sintaxis, podremos crear motores nosotros mismos cuando Chrome no los cree automáticamente.

Ahora ya tenemos el motor con la palabra clave modificada.

ahora, ya vamos a buscar, es muy sencillo. Solo tenemos que escribir en la caja de búsqueda del navegador la palabra clave (dirae), un espacio y la palabra que queramos buscar. Más o menos así:

Se puede ver que la palabra clave ha cambiado al color azul después de teclear el espacio. Eso quiere decir que Chrome la ha reconocido.

Y ya solo queda darle a «intro».

También podemos crear motores nosotros mismos utilizando la opción «crear motor de búsqueda» que está al final de la lista en la configuración de motores de búsqueda. Darle el nombre es fácil, la palabra clave también, para la sintaxis solo tenemos que copiar el link de una búsqueda cualquiera que hayamos hecho en una página cualquiera y sustituir la palabra que estábamos buscando por la cadena «%s», tal y como se puede ver en la sintaxis del motor que acabamos de crear para el Dirae. Podemos usar esta opción cuando Chrome no es capaz de crear él mismo el motor.

Sintaxis para algunos motores (utilizando la opción «copiar vínculo» del navegador):

Obviamente, también podemos instalar los motores creados en Proyecto Mycroft.

Algunas referencias:

Antes de OneNote :-)

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Esta página corresponde al cuaderno de documentación de Historia de la violación, de Georges Vigarello, publicada por Cátedra en 1999. Lo estuve traduciendo a lo largo de 1998.

En el mismo cuaderno, había:

  • Unos apuntes sobre derecho del Antiguo Régimen en Francia, especialmente vocabulario sobre jueces, tribunales y auxiliares de la justicia (en francés). Sin fuente.
  • Una lista de 20 palabras (procedente quizá de una lluvia de ideas, de algún texto o de un diccionario de sinónimos) pertenecientes al campo semántico de la violación.
  • Unos apuntes sobre tipos de penas, tomados del código penal español, supongo.
  • Una lista de unas 100 palabras y expresiones extraídas de Adulterio, sexo y violencia en la Castilla Medieval, de Ricardo Córdoba de la Llave (Madrid: UNED, 1994).
  • Una lista en castellano de nombres de oficios (unos 40), sin fuente.
  • Una página de apuntes tomados de El proceso de Macanaz, de Carmen Martín Gaite (en general, vocabulario procesal).
  • Una lista de dos páginas de equivalencias francés-español.
  • Una bibliografía de tres páginas, en la que se incluyen todos los libros aquí citados. No me acuerdo de si los consulté todos, pero supongo que no.
  • Una lista de vocabulario procesal tomado de ley española de Enjuiciamiento Criminal (unos 80 términos).
  • Páginas sueltas (y bastante desordenadas) de apuntes sobre diversos temas y procedentes de diversas fuente en español o francés, como la página que se reproduce aquí.
  • Una página con bibliografía y notas de lectura sobre medicina forense.

En total, unas cincuenta páginas A5.

Una mañana en la Biblioteca Nacional

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Fue en 2000 y estaba traduciendo Por una historia cultural del arte moderno: de David a Cézanne, de Pierre Daix (curioso: tanto esfuerzo y resulta que en la ficha de Dialnet el libro se ha traducido solo…).

Me acuerdo perfectamente de que estaba buscando algunos de los textos que aparecen en los grabados de Goya, en su versión española original, y también algunas citas de cartas. Están hasta las signaturas. Los encontré todos gracias a la rigurosísima edición de Ángel Canellas de los documentos que Goya dejó a su muerte, cuya referencia manuscrita se puede ver en la imagen, que ahora mismo ya es posible  consultar moviendo solo un dedo aquí, gracias a la Institución Fernando el Católico de Zaragoza, que tiene un fondo riquísimo de publicaciones digitales relacionadas con temas aragoneses.

Así cambia el mundo…

Ahora, viendo las signaturas, empiezo a dudar de si estaba en la Biblioteca Nacional o en Medinaceli, en la antigua Biblioteca de Humanidades del CSIC, que ya no existe como tal.

OneNote – Conclusiones

Después de estos meses, OneNote se ha convertido en mi base de documentación.El sistema de crear cuadernos con secciones y con páginas es lo más parecido a mi sistema anterior de cuadernos de hojas archivables, mucho más agradable, no lo voy a negar (me gusta mucho escribir físicamente), pero cuyas hojas nunca estaban allí donde las necesitaba. Y fotocopiar o imprimir, recortar, pegar, es muy divertido, pareces un viajero del siglo xix, pero no es lo ideal para ir deprisa y archivar con seguridad.

Así que ya tengo muchos cuadernitos, a los que he subido fotos, mapas, esquemas, decenas de páginas de referencia, esquemas, citas de diccionarios y manuales (muchas de ellas capturadas con la webcam o con el móvil y digitalizadas por cortesía de OneNote)image

He instalado Bring to OneNote, el capturador que me recomendaba Maira aquí. También estoy muy contenta. De momento solo tengo la versión para Chrome, no estoy segura de que me haga falta usarlo en word, pero ya veremos. Lo que no hace esta extensión es aislar un artículo o un marco dentro de una web, pero eso lo hago con Clearly, que me limpia el texto antes de enviar, suprimiendo publicidad, imágenes parásitas, menús…

Lo más increíble es que estoy segura de que solo he descubierto la punta del iceberg y que se pueden hacer muchísimas cosas más que de momento ni siquiera se me han ocurrido (pero empiezan a dar vueltas por mi cabeza).

Barra de herramientas de Terminotix

Acabo de instalar la barra de herramientas de Terminotix para Word.

Las ilustraciones corresponden a la parte superior de la pantalla de word, donde se crea una nueva pestaña al instalar la plantilla que envían por correo tras solicitarla.

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Permite hacer búsquedas directas desde word en la mayor parte de las bases de datos de la ONU y en las bases de datos canadienses, así como en las bases de datos de textos bilingües. Cuenta además con algunas herramientas adicionales para el francés y para el inglés. De hecho, está específicamente diseñada para traducciones francés-inglés o viceversa, pero tiene algunas opciones de configuración que aumentan las posibilidades de incorporar el español.

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Por lo que he probado, funciona bien para las bases de datos más usuales, aunque a veces hay que cambiar los idiomas de trabajo en la pantalla que se abre. No es IWS, pero está bien.

Las instrucciones para solicitarla, aquí

J’ai testé pour vous…

Obrador de traducción

Antes

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Después

2012-09-01 19.19.43

De mapas y traducciones

Es increíble cómo han cambiado las cosas para los traductores. Todavía recuerdo las mañanas de biblioteca consultando guías turísticas de ciudades remotas para tratar de comprender una lógica espacial. Ahora todo es mucho más sencillo.

Para traducir este libro, una novela policiaca que se desarrolla en la ciudad de Teherán, las distancias, los itinerarios, el espacio son fundamentales, tanto en la comprensión de lo que pasa como en la resolución del enigma.

Fue la primera vez que se me ocurrió recurrir a Google Maps para organizarme las ideas. El resultado fue este mapa, que seguro que también podrá ser útil a todos los lectores de la novela.

Desde entonces, recurro sistemáticamente a los mapas. El que estoy preparando imagepara De un país sin amor será con mucho el más complejo y el más interesante, pues el mapa es un personaje más de la novela y abarca toda Europa Central, con tentáculos que van hasta el mar de China, Sudáfrica o Israel.

Son herramientas muy sencillas, pero que facilitan mucho el trabajo y ayudan a comprender mejor (es decir, a traducir mejor).

Nota: igual que siempre me quejo de que las editoriales no pongan el nombre de los traductores en sus catálogos, tengo que decir que Alianza lo hace sistemáticamente.

(pausa)

 

Más o menos hasta septiembre…

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