Diario de traducción

Cuaderno de campo

La lengua de los derechos, algunas citas

En el corto y preciso texto de la Declaración [de derechos de 1789] aparecen ya las palabras clave del nuevo sistema político: «derechos», «derecho», «ley», «libertad», «poder », etc. Como se ha dicho certeramente, «al definir el súbdito como ciudadano y al declarar con ello una finalidad, la conquista de la libertad, los diputados instauran la expresividad revolucionaria de los derechos» (pág. 32).

Frente a ese estilo «legicida», que mataba el sentido de las leyes nuevas imbuidas de libertad, el propio Mirabeau invitaba a que estas leyes nuevas se redactasen de forma «inteligible, para poner de acuerdo a los ciudadanos ilustrados sobre sus derechos, vinculándolos a todo lo que puede recordarles las sensaciones que han servicio para hacer surgir la libertad». Es manifiesto, pues, que frente a la oscuridad y torpeza de las antiguas leyes opresoras, una nueva lengua de los derechos y de la libertad se presenta como una de las tareas revolucionarias más caracterizadas (pág. 35).

La lengua de los derechos debe explicarse, pues, no como una simple aparición de nuevos términos, en un plano estrictamente técnico de análisis léxico o sintáctico, sino como la expresión de un nuevo discurso jurídico que ofrece un nuevo modelo de relación entre los hombres. Las palabras deben insertarse en el sistema que intentan expresar, ese «aura de sistema» que es consustancial al Derecho como un todo, sin lo cual su simple comprensión sería imposible. (pág. 37)

Eduardo García de Enterría, La lengua de los derechos. La formación del Derecho Público europeo tras la Revolución Francesa, Madrid, 1994, Alianza Editorial.

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