Diario de traducción

Cuaderno de campo

Aburrir a las ovejas

Si mis memorias me sirven para tan poco, es porque procuro no traducir siempre la misma frase de la misma manera. Creo que un texto menos previsible mantiene despierta la atención del lector, engancha más y se comprende mejor.

No dudo de que hay textos en los que las rutinas son indispensables por razones de precisión técnica. Tampoco ignoro que por  condicionamientos económicos determinados textos deben ser traducidos a partir de un principio de ahorro, no de estética o de legibilidad. En esos contextos, lógicamente, es mejor tener textos uniformes y traducciones uniformes.

Pero ¡porras! es que estamos aplicando ese principio a todos los textos que pasan por nuestras manos, y no sé a dónde vamos a ir a parar por ese camino.

Anuncios

Navegación en la entrada única

2 pensamientos en “Aburrir a las ovejas

  1. Sí, parece mentira, pero si comparamos las traducciones actuales con las de la era pre CAT, las diferencias son abismales. ¿Por qué será que aquellas “olían” menos a traducción que estas? ¿Tal vez, entre otras cosas, porque la segmentación de las frases era más natural?

    • aliciamartorell en dijo:

      Lo de la segmentación es tremendo, porque cuando estás en un sistema CAT ya te recomiendan que no la toques si no es indispensable. Como si en todos los idiomas estructuraran y delimitaran las frases igual.

      De la misma forma que te recomiendan que traduzcas siempre las mismas cosas de la misma manera, que no varíes el vocabulario, que no alternes específicos y genéricos… para no poner el peligro el sistema de concordancias.

      Con lo que, efectivamente, cada vez tenemos textos más monótonos y más pegados a la sintaxis del original.