Diario de traducción

Cuaderno de campo

Comas

Me acaban de llegar las pruebas de un libro en pdf. Misteriosamente, se le han caído cincuenta o sesenta comas. No quiero ponerme estupenda, pero a algunas de ellas les tenía aprecio, así que las he vuelto a poner en su sitio.

Intrigada, llamo a la editorial:

–¿Vuestro revisor tiene algún problema con las comas?

–«Nosotros» estamos en contra del abuso de las comas.

–No, si yo también, pero es que eran complementos antepuestos.

–Cuantas menos comas, mejor.

Les he devuelto el pdf con todas las comas. Santa paciencia, porque me ha llevado un buen rato localizarlas y colocarlas. Eso sí, casi prefiero no saber qué van a hacer ahora con ellas.

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Un pensamiento en “Comas

  1. La misma pelea tengo yo muchas veces. Es batalla perdida: los editores odian las comas. Quieren que todos escribamos como Cormac McCarthy. 😦